El Centro Cultural Sa Nostra presentó el pasado sábado 31 de mayo el cortometraje "Evaboom o la explosión plástica" del joven director Àlex Marín. Tanto el presidente de la ACIB, Luís Ortas como el crítico Martí Martorell coincidieron en señalar, durante la presentación, las virtudes de un corto marcado por el bagaje cultural y cinematográfico del autor. "Evaboom o la explosión plástica", además de una narración comprometida es, en efecto, un derroche de referencias al cine en general y en especial a la nouvelle vague francesa, cuya transgresión se materializa en su militante protagonista.
Eva Boom! parece una chica normal desayunando en su cocina de IKEA o amodorrada frente a la tele. Su expresión de universitaria aplicada es, sin embargo, un hervidero de furia. Un caldo de ingredientes explosivos.
Mientras en su cabeza se cocina la más letal de las recetas, su cuerpo adolescente se pasea por las calles de una Barcelona afrancesada, encerrada en un decorado más propio de la nouvelle vague, que de la generación de internet. El gusto del director por la imagen anodina, referenciando a directores como Jean-Luc Godard o François Truffaut, no es un simple ejercicio de estilo, sino más bien un intencionado suspense a largo plazo. El tiempo parece languidecer en busca de argumento sin ninguna concesión a divisar la crisis, sin que suene ningún teléfono rojo, sin ningún rastro de la gran bomba. La guerra fria de Eva Boom! es falsamente inocua hasta el final.
Sin embargo, y lejos de los planteamientos teóricos de Guy Debord sobre la deriva, el deambular callejero de Eva Boom! no es en ningún caso inocente, ni afrancesado, ni siquiera godardiano. La dramática cuenta atrás de la protagonista es un proceso profundo, planeado minuciosamente en mitad de la banalidad social. Eva Boom! no pierde el control como las punkis suicidas de Ian Curtis. Esos 17 minutos de su vida son, más bien, el ritual silencioso de un terrorista doméstico. El testimonio de un proyecto introspectivo, ejecutado marcialmente. El particular Apocalypse New Wave de Àlex Marín.